El sol intenta salir de entre las
pocas nubes que cubren el cielo. En la plaza parece que tiene lugar uno de los
conciertos más populares que podríamos encontrar en la “terreta”: más gente no cabe y, disfrutar, aplaudir y tener una
cerveza en la mano son las tres reglas a seguir para unirse a la fiesta.
Tenemos el público, el escenario y el grupo de música actuando en directo. Lo
que no sabes: a) el grupo que actúa
no es el protagonista y b) en la
plaza no tiene lugar ningún concierto. De hecho, en este lugar tan abarrotado,
lleno de banderas, gritos y risas, tiene lugar una presentación de equipos y,
las protagonistas, son las ciclistas que han venido de todas partes del mundo
para participar en una de las clásicas más prestigiosas -si no la que más- del
calendario internacional femenino: el Tour de Flandes.
Con las dificultades que tenemos
que superar -o intentarlo- en la carrera anotadas sobre el manillar de la
bicicleta (15 muros y 8 tramos de pavé),
nos encontramos en la salida, una calle ancha, larga y pavimentada de unos
300m. No quedarán más de 10 minutos para la salida y, aparte de hacer como si
entendiera al hombre encargado de animar el ambiente a través de megafonía (habla
flamenco), me pregunto ... ¿Qué hago aquí?
14 años sobre la bicicleta a
nivel competitivo, 14 años que han dado para mucho: disciplina, trabajo,
esfuerzo, sonrisas, lágrimas, momentos buenos y malos. Ha sido un recorrido
largo, más de una década que, para una joven de 20 años, parece -y es- casi
toda la vida. Así pues, este trayecto tenía parada en Oudenaarde, en el Tour de
Flandes, una competición en la que muchísimas ciclistas les gustaría
participar, estar con las mejores del panorama internacional, cumplir un sueño.
Y tanto como para las demás, para mí siempre lo había sido, poder competir al
lado de figuras como Marianne Vos.
Pero todo destino tiene un
trayecto. Y como cada destino, el trayecto hasta éste tiene varias paradas, las
cuales dos terceras partes serán desagradables. Pero gracias a éstas, serás
capaz de hacer una tercera agradable y, superando todas ellas, se hace el
camino. P.e.: vas a trabajar en autobús público, en un lugar que suele estar
lloviendo (no estás acostumbrado/a): el primer día acudes a la parada de
autobús sin paraguas, pero como ésta no tiene techo, llegas mojado al trabajo;
el segundo día sí que tienes, pero un coche pasa por delante de ti con la mala
suerte de pisar un charco de agua y te empapa de arriba abajo; así que el
tercer día coges paraguas y te alejas de la carretera y, por fin, llegas seco a
trabajar. Y gracias estas experiencias, ahora puedes ir a trabajar en autobús
todos los días lluviosos llegando con óptimas condiciones.
Lo mismo suele ocurrir al intentar
cumplir cualquier objetivo, tienes que hacer todas las paradas para llegar a éste,
y como ya hemos visto, no todo el camino será sencillo. Cuando más difícil y
lejano es este destino, más largo será el trayecto y, por tanto, más paradas
deberás realizar. Y cuando llegues al destino y tengas todo el camino
realizado, te darás cuenta que todo este viaje te habrá servido para crecer
personalmente (físicamente, mentalmente y emocionalmente) y te servirá para
otros viajes con destinos incluso totalmente diferentes.
Cuando llegas a una gran parada,
una gran cita, como es el Tour de Flandes, lo único que tienes que hacer es
disfrutar de la estancia y del momento. Sin embargo, no siempre es así. Tal y
como se explica en la entrada ¿es real?, nada
es como aparenta. Probablemente cualquier persona piensa que estar en esta gran
competición o llegar tan lejos en algún punto de nuestras vidas es todo
alegría, felicidad, inmejorable, ser afortunado. Por supuesto que sí, pero
también no. Depende de muchos factores. Hay que tener en cuenta la persona -
cada persona es un mundo -, la historia que esconde y en el momento que se
encuentre. Puede que sienta todas estas cosas, pero a la vez pueden estar
presentes otras emociones que inhiben o disminuyen mayor parte de las anteriores.
La presión que se puede poner una
misma es brutal, pronunciándose en escenarios de alto rendimiento y más aún en
estas edades pertenecientes a una etapa importante de desarrollo personal. Son
muchos los pensamientos en forma de conversación que se tienen día a día.
Cuando estás en una situación en la que tienes que responder a muchos
estímulos, llegar a todos los lugares y además hacerlo adecuadamente porque
sino tendrá consecuencias, la mayoría de las conversaciones mentales son
negativas, auto-destructivas; y estos pensamientos acaban inundando nuestra
mente. Y como un globo, a medida que vamos añadiéndole agua, la presión va
aumentando y, si no se hace nada al respecto, acaba explotando. Durante un
período de alta presión, de sufrimiento, la mente va llenándose de agua poco a
poco, quedando así menos espacio de aire. Aire que sirve para saber apreciar
los momentos y disfrutar de la estancia de las grandes paradas. Y cuando estas
cosas pasan, que pasan, y la mente está inundada, simplemente haces las paradas
porque toca hacerlas, sin disfrutar de ellas como es debido.
Cuando empiezas a viajar sin
propósito y haces las paradas porque sí, porque toca y porque siempre lo has
hecho (sin sentido alguno), probablemente empiezas a acercarte a tu destino, al
fin de todo. Porque cuando se pierde el propósito, se pierde la ilusión. Y sin
ilusión, no existe sentido alguno y, si realizamos las cosas sin sentido
alguno, lo perdemos todo. E inesperadamente ... ¡BOOM! Surprise, surprise, un globo con demasiada agua termina por
explotar, al igual que nuestra mente. Y aquí está la llegada, un final que
queda lejos de ser agradable. Porque cuando empiezas a viajar sin nada, sin
propósito, se acaba el viaje, así que llegas a tu destino.
Es un ejemplo de cómo puede terminar
algo tan largo e importante durante tus años vividos si superas tus límites
personales. Puede terminar de muchas maneras, claro que sí, pero
desafortunadamente este es un posible final y, además, candidato a salir por el
camino escogido. Y para cambiar de final, es importante conocerse un mismo,
escucharse, cuidarse, respetar los límites personales y sobre todo, quererse.
Al fin y al fin tú vas a ser quien esté contigo 24/7. Tienes que intentar ser
tu mejor amigo/a, superar los malos momentos y auto-animarse durante estos.
Saber decir basta. Es complicado.
Es donde entra el papel de los/las
psicólogos/as. Puede que pienses "ya, ya lo sé, no sé porque los
introduces como si fueran desconocidos". Bueno, para mucha gente lo son o
tienen mal visto acudir a uno/a. Pueden ayudarte durante este proceso o en
trayectos largos donde hay muchas paradas. Son los guías por excelencia. Tratan
la salud mental, al igual que un dentista te arregla los dientes. Con un
psicólogo de copiloto viajarás más a gusto, más tranquilo y con más éxito a tu
meta. Mucha gente - y yo me incluyo - le ofrece asiento en la última parte del
camino, donde nuestra mente comienza a inundarse, porque es cuando te das
cuenta realmente que tienes un problema. Si puedes invitarle desde la salida,
mejor que mejor, seguramente evitarás destinos de "¡BOOM!", y podrás tener un "adiós, he disfrutado mucho, ha sido un placer, pero he decidido
que este es el final y llego hasta aquí " y, además, el viaje será
más largo, más fácil, más placentero y mucho más exitoso.
Estos momentos de presión que
acaban en una explosión son muy duros. Pero no es nada negativo. Se siente
lástima por haber terminado de esta manera este maravilloso viaje y no haber
disfrutado de las últimas paradas - o por lo menos, como se merecían-, las
cuales fueron las mejores de todo el trayecto. Pero me siento afortunada porque
gracias a momentos como estos soy quien soy hoy en día. Gracias a ello tengo en
el bolsillo herramientas que me sirven para el día a día, para situaciones futuras
y sobre todo para saber afrontar situaciones complicadas. Desgraciadamente el
procedimiento para adquirirlas puede llegar a ser terrible y, si este es tu
caso o te encuentras en una situación parecida, tengo buenas noticias para ti:
por muy difícil que parezca, siempre hay luz al final del túnel. Y cuando la
encuentras, serás mucho más que antes.
Al fin y al cabo la vida es como
una montaña rusa: las subidas son los problemas, y las bajadas y la velocidad
que se alcanza gracias a ésta para el resto del recorrido, son la alegría que
conlleva haberlos superado. El objetivo es llegar a la cima para poder
disfrutar del descenso; solucionar los problemas y no intentar escaparse de
ellos. Porque vayas donde vayas y hagas lo que hagas, vas a encontrarte problemas,
en esto consiste nuestra existencia. Muchas veces tenemos miedo de combatirlos
y solemos juzgarlos, pensando que no deberíamos tenerlos o incluso negamos
tenerlos por completo. Pero como la famosa Carl Jung dijo "lo que resiste,
persiste". Así que para de intentar evitarlos y comienza a lidiar con los
que más te gusten, porque si no lo haces, seguirán estando presentes y se irán
acumulando. Una vida de constante huida no es vida, sería una montaña rusa sin
pendiente, algo que no existe porque la vagoneta no avanzaría.
Una de las reglas más importantes
de la vida es que independientemente de cual sea tu problema, seguir adelante es
la solución. Ir directo a por él, solucionarlo y que el proceso llevado a cabo
sea el aprendizaje para futuras ocasiones. Porque los problemas y los
momentos complicados que estos suponen son el motor de nuestra vida, las
modificaciones que se realizan en ésta y es así como creamos el crecimiento
personal. Gracias a las etapas duras experimentamos los mejores días, llenos
de alegría, de felicidad, de cambio. Y los mayores cambios de nuestras vidas
vienen seguidos por los peores momentos. Cuando más negro es el agujero del que
has salido, mayor será el cambio. Y hay cambios que dan pie a un giro radical
de tu día a día. Y te encuentras cosas que nunca te esperas. Será verdad lo que
dicen que cuando se cierra una puerta, se abre otra. Pero ten cuidado, porque
si pasas por alto tus problemas, no cerrarás ninguna puerta; las dejarás todas
abiertas y no abrirás ninguna nueva.

Lastima no tener un domingo por la tarde para perderlo tomando un café y compartir un rato de charla contigo. Tienes la madurez de una persona de tres veces tu edad. Esperando estoy tú siguiente post
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