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¿Es real?


Hoy en día vivimos en una sociedad donde la realidad no está al alcance de todos, y con consecuencias. "Go big or go home", "cuando dejas de soñar, dejas de vivir", "tener grandes expectativas es la clave de todo"; son las primeras frases que aparecen en Google si buscas frases motivadoras. Las que sueles encontrarte en las redes sociales. Pero, ¿lo son?

En la actualidad, parece ser que hacer lo correcto es superarse. Y todos queremos superarnos día a día, está claro. Pero, ¿hasta qué punto? Hay que tener en cuenta nuestros límites, ya que no solemos tenerlos en cuenta con el fin de lograr ciertos objetivos. Ser guay es sinónimo de hacer cosas extraordinarias, hasta el punto que la vida parece una competición: a ver quién es capaz de más. Así pues, la clave es centrarse en conseguir lo propuesto anteriormente, sin importar nada más. Ahora bien, puede que lo consigas, pero probablemente, no. Entonces, si no lo haces, ¿eres un fracasado?

Probablemente tu primer pensamiento sea "no, no lo soy". Pero desafortunadamente, para la mayoría de los jóvenes no es así. Ellos viven dentro de esa realidad, dentro de esa competición. Sólo hay que echarle un vistazo a las redes sociales en las que están inmersos. Todas las publicaciones suelen ser de logros conseguidos, felicidad o cuerpos perfectos. Es un bucle imparable, un concurso, donde el premio va destinado a quien tenga más público (seguidores) y la meta final es ser perfecto. Y lo mejor de todo: están permitidas las trampas y, además, somos conscientes de ello.


Así pues, este concurso está dividido en varias ligas. Cuanto más público, más guay eres y por lo tanto participas en un nivel más alto. Estos participantes suelen ser los más veteranos, ya que saben hacer mejor uso de las trampas (photoshop, manipulación). El problema recae en los niveles más bajos, ya que suelen fijarse e intentar conseguir "la realidad" de los veteranos. Una realidad que queda muy lejos de ser realmente real.

El nuevo objetivo es buscar la perfección sin importar las consecuencias personales. Pero en este bajo nivel, es muy difícil conseguir esta meta y, por tanto, da pie a muchos problemas con más importancia de lo que se tiene en cuenta en la actualidad, como ansiedad o depresión. Estos jóvenes suelen sentirse marginados, "no tan guays", fracasados. Y la realidad, es que nada es real.

Lo mismo ocurre fuera de las redes sociales. Muchos tenemos como "ídolo" alguna persona famosa, y la tenemos como una persona perfecta: rica, buen trabajo, simpática, feliz, optimista. Pero, ¿es real?

Pues aquí está la respuesta: sí y no. Más no que sí. Probablemente sea todo lo que crees que es, pero a parte, y bajo de esta realidad, se encuentran otras facetas negativas* que no son mostradas públicamente. Nadie es perfecto. Todas las personas tenemos problemas, sea quien sea y participe en la liga que participe. Los ricos por ser ricos, los pobres por ser pobres.

Puede ser que tengas como ejemplo a seguir a un deportista que gana casi todas las competiciones y te gustaría ser como él. Pero lo que no sabes: ¿cómo es esa persona en realidad? Al fin y al cabo, es una persona como cualquier otra. Puede que no le guste nada el deporte que está realizando, puede ser tenga problemas de salud mental, puede ser tenga problemas familiares o dificultades en cualquier otro ámbito. Y con todo ello resulta que no es feliz, su estilo de vida actual es un sufrimiento puro y duro, un infierno gobernado en contra a su propia voluntad. ¿Estarías dispuesto a ser como esa persona igualmente?

Desafortunadamente este suele ser el día a día de nuestra sociedad: "Go big or go home", "cuando dejas de soñar dejas de vivir", "tener grandes expectativas es la clave de todo". Todo queda en palabras como la comparación, la competición, objetivos imposibles, expectativas por las nubes, la apariencia. ¿Y cuál es el resultado? Mentiras, fracaso, ansiedad, depresión. Nada saludable, baja autoestima. Como bien dice Mark Manson "Si estás soñando algo todo el tiempo, refuerzas una y otra vez la misma realidad inconsciente: que no eres esa cosa". Entonces, ¿debería ser esta nuestra motivación?

Durante el paso de los años hemos aprendido a tener un buen comportamiento, ser amables y educados. En la escuela y en el instituto nos han enseñado matemáticas, biología o lenguas. Tantos años de educación pero raramente nos han enseñado a querernos nosotros mismos. Tenemos muy en cuenta qué van a decir de nosotros, si lo hacemos bien, si somos buenos o malos en nuestras actividades o si conseguimos lo planteado o no. La motivación debe ser intrínseca y procedimental, no extrínseca y con finalidad. Debemos saber apreciar lo que hacemos y cómo lo hacemos, sin importar el resultado ni los demás. Pero sobre todo, tenemos que disfrutar del procedimiento, y hacerlo porque nos guste, no porque otra persona lo hace -o parece que lo haga- o el sistema aprueba que es "ir a la moda". Debemos dejar de lado los objetivos imposibles de conseguir para tener un gran status, y empezar a trabajar en lo que realmente nos importe y nos guste.

Deberíamos saber establecer nuestros límites y saber decir "NO" antes de que estos sean superados. Empezar a poner en uso la mítica frase "la salud va delante", porque es muy típica pero pocas veces se pone en práctica. Sobrepasar los límites personales es poner la salud por detrás de todo. Por tanto, habría que trabajar en hacer fuertes nuestras fronteras, tener personalidad y hacer de nosotros una mejor sociedad, donde la mentira, la manipulación y el miedo a fracasar se mantenga en un segundo plano y no en la portada.


  * Negativas para expresarlo de alguna manera. Nada es negativo, puede que sea malo. Pero no existe nada positivo si no vivimos situaciones desagradables antes. No existe negatividad en este sentido, porque la vida se trata de convertir las situaciones complicadas en herramientas útiles que nos ayudan a conseguir objetivos establecidos y, con ello, los mejores momentos de nuestras vidas. Esta transformación es positiva, no negativa.

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